Siempre nos quedan a deber los debates.  Las autoridades electorales han variado la estructura, tratando de darles más sentido y hacerlos menos aburridos, pero siguen siendo un ejercicio insuficiente, en el que los grandes temas nacionales no alcanzan a ser tratados con la profundidad que muchos quisiéramos.

Este domingo los candidatos hablaron sobre tres temas, dos de ellos prioritarios para el país: inseguridad y corrupción.  Nada quedó realmente claro sobre la forma en que atacará cada uno el creciente problema ocasionado por la violencia y la impunidad.

Andrés Manuel López Obrador se concretó a decir que “no se puede combatir el fuego con fuego”, precisamente lo que se hizo durante los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, con resultados muy cuestionables. Más de 235 mil muertos en los últimos once años, como resultado de la guerra contra el crimen organizado.  La violencia está incontenible y cada vez más mexicanos coincidimos en que ya es momento de cambiar la estrategia, si es que se ha venido aplicando alguna.

Ricardo Anaya y José Antonio Meade atacaron durante la mayor parte del debate a López Obrador, el puntero en la mayoría de las encuestas.  Ambos consideran que no es recomendable pactar con los criminales, como lo ha propuesto AMLO, argumentando que experiencias similares han traído consecuencias nefastas en otros países, como Colombia.

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Entonces, ¿qué opción tenemos?  ¿Qué hacer con la impunidad y el nuevo sistema de justicia?

El tema de la corrupción también fue tocado solo en la superficie. AMLO no sale de su discurso habitual, prometiendo que comenzará a castigar a los corruptos desde arriba. Meade, sin margen para ofrecer algo creíble, cargando con la pesada loza de corrupción que representa el PRI. Y Anaya, creo que Ricardo perdió aquí una gran oportunidad de comprometerse a limpiar las sucias prácticas de los altos estratos de gobierno, porque uso su tiempo para atacar nuevamente a AMLO, recordando a personajes de triste memoria cercanos al tabasqueño, como Bejarano, Ponce e Ímaz.  Hay qué recordar que el PAN y el PRD también tienen sus “joyitas”.

Total, que el debate resultó algo entretenido, pero poco revelador e ilustrativo.  Mucho de lo que dijeron lo conocíamos ya desde hace meses.

Los independientes Margarita Margarita y Jaime Rodríguez Calderón el Bronco, bien a secas.  Ella un poco nerviosa, como queriendo aprovechar cada segundo disponible y él protagónico, tratando de llamar la atención del electorado con ideas locas y críticas al Peje y los partidos políticos.  Su propuesta de cortarle las manos a los ladrones, funcionó hace años en Singapur; pero en México, no creo que logre más que propiciar una buena cantidad de memes.

Los conductores Azucena Uresti, Denise Maerker y Sergio Sarmiento, profesionales, en su papel, con la novedad que pudieron hacer preguntas directas a los candidatos, aunque varias de ellas no obtuvieran una respuesta concreta.

El siguiente debate será el 20 de mayo, en Tijuana, bajo el tema “México en el mundo”.  Ojalá les salga mejor.

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